Por fallas en el suministro de agua unas 150 familias de la comunidad de Don Guillermo llevan 12 años “a secas”
Habitantes han tenido que recurrir al uso de bombas hidráulicas o del costoso servicio de camiones cisterna para poder subsistir.

Redacción ODD / InfoSur Guayana/ CNP 26.291
Habitantes del conjunto residencial Don Guillermo, en el sector Curagua, en Puerto Ordaz, llevan 12 años padeciendo ante la severa escasez de agua potable.
Una realidad que, no solo desmejora la calidad de vida de las 150 familias que alberga la comunidad, sino que golpea sus bolsillos.
Pues, los habitantes han tenido que recurrir al uso de bombas hidráulicas o del costoso servicio de camiones cisterna para poder subsistir.
Servicio que mermó progresivamente
Aracelis Vegas, residente de la calle Araguaney, recuerda con nostalgia cómo eran los primeros años en la urbanización.
“Originalmente, cuando yo me mudé, el agua llegaba sin bomba hasta las duchas, los tanques que estaban arriba en el techo se llenaban solos”, relató con frustración.
Sin embargo, el servicio fue mermando progresivamente hasta extinguirse por completo en la mayor parte de las viviendas.
Detalló que en la actualidad el vital líquido apenas se asoma en las primeras casas de su calle, mientras que en la parte baja de la urbanización solo llega un hilo de agua a la entrada.
“Sin bomba no puedes tener agua”, sentenció la vecina, quien calcula que de las 150 casas que conforman el sector, al menos 100 se encuentran en la misma situación de sequía total.
Aseguró además que los planes gubernamentales implementados en el pasado no han dado resultados.
“Hicieron una ‘operación hueco’ de abrir calles y todo eso para el cambio de tuberías, pero nada de eso ha funcionado porque si Hidrobolívar no arregla su situación de aumentar el caudal, nosotros vamos a seguir en estas mismas condiciones”, reclamó.
Adultos mayores padecen
La crisis se agudiza aún más ya que en la zona hay quienes padecen enfermedades crónicas y no cuentan con los recursos para costear el recurso hídrico de forma permanente.
Tal es el caso de Arelis Josefina Bonalde, quien reside en la comunidad desde hace 27 años aproximadamente, y quien padece de una cardiopatía isquémica coronaria e insuficiencia renal.
Bonalde, relató que a su hogar no llega “absolutamente nada de agua”, explicando que la falla del suministro comenzó a marcarse con fuerza a partir del año 2014.
Ante la ausencia del servicio por tuberías, se ve obligada a comprar un tanque de agua cada dos días por un valor de 10 dólares, lo que representa un gasto de aproximadamente 30 dólares semanales para abastecer a las cinco familias que viven en su propiedad.
“Es necesario que el gobierno le ponga más fluidez al agua, que tenga más presión”, exhortó Bonalde, visibilizando además las dificultades físicas que enfrentan los adultos mayores de la zona.
“Aquí hay muchas personas de la tercera edad que necesitan tener su agua, no estar cargando agua con tobos… Lo malo que es agarrar y tener que agacharme cada vez que voy a lavar los corotos para usar una perolita de agua. Eso no puede ser posible”, lamentó.
La afectada recordó que en el mes de enero de este año, tras la reparación de una rotura en la tubería de la calle Guarapiche, el servicio llegó perfectamente, pero la alegría solo duró un día.
Desde entonces, la comunidad sigue esperando la reparación de la bomba del sistema Golfo 7, que según la información que manejan los vecinos, lleva tres meses en supuestos trabajos de mantenimiento sin ofrecer respuestas.
Promesas incumplidas
Por su parte, Yoleida Martínez, describió la rutina de la comunidad como una situación insostenible que se vive “a diario”.
“Prácticamente compramos semanal cisternas de agua y son 20 dólares que gastamos a diario”, afirmó, coincidiendo en el enorme impacto económico que esto representa para el presupuesto familiar.
Es por ello que, una vez más, ante la falta de soluciones efectivas por las vías regulares, extendieron un llamado directo a las autoridades competentes.
La residente aseguró que, pese a las múltiples visitas institucionales y las reiteradas cartas entregadas ante Hidrobolívar, las respuestas de los entes gubernamentales no han pasado de ser palabras vacías.
“No, prácticamente no hemos tenido respuestas. Solamente son promesas que van y vienen. Han venido a supervisar ya varias veces, pero no se cumple prácticamente, o nos han solucionado el problema”, concluyó.
En ese sentido, los vecinos de Don Guillermo insisten en que no cesarán en sus denuncias públicas hasta que las autoridades regionales ejecuten la inversión necesaria en la infraestructura hidráulica y devuelvan la dignidad a un sector que lleva más de una década olvidado.
“Le hacemos un llamado a la presidenta encargada Delcy Rodríguez y a la gobernadora Yulisbeth García, que por favor se aboquen a la situación que tenemos aquí en la comunidad”, finalizaron.
