La Diócesis de Ciudad Guayana invita a una jornada de oración y procesión este jueves 2 de julio

Redacción ODD / InfoSur Guayana/ CNP 26.291
A propósito de los 127 años de la consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento y ante los acontecimientos generados por los recientes terremotos del pasado 24 de junio en el país, la Diócesis de Ciudad Guayana, invita a una santa misa y procesión eucarística este jueves 2 de julio.
La eucaristía se llevará a cabo en la Iglesia Procatedral Nuestra Señora de Fátima, ubicada en el centro cívico de Puerto Ordaz a las 5:00 de la tarde. Posteriormente se realizará la procesión.
Al respecto, el Padre Manuel Díaz, detalló que la procesión con el Santísimo Sacramento recorrerá el perímetro adyacente al sector Campo A1 de Ferrominera.
Indicó que durante el recorrido contarán con siete puntos de paradas en el que elevarán oraciones para pedir por la restauración y la paz de Venezuela.
Al finalizar, en el templo de la parroquia se realizará la bendición solemne y se renovará la consagración del país.
“Se cumplen 127 años de la consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento, y además, es el día de la fundación de nuestra querida Ciudad Guayana. ¿Qué mejor manera de celebrar a nuestra ciudad que orando por ella y tendiendo la mano a los hermanos venezolanos que lo necesitan?”
Para esta jornada, la iglesia pide qque lleven tres elementos importantes; una vela, que se encenderá como signo de la luz de Cristo que ilumina el camino de nuestro país; una bandera pequeña de Venezuela y un «kilito de amor» (se invita a cada asistente a llevar un kilo de arroz, pasta, granos o cualquier alimento no perecedero para ofrendarlo en la misa).
Todo lo recaudado irá directo a los centros de acopio para seguir ayudando a los damnificados por los sismos.
“No podemos descuidar el espíritu”
Por su parte, Monseñor Carlos Cabezas, Obispo de la Diócesis de Ciudad Guayana, durante su intervención recordó unas palabras muy sabias del libro del Eclesiastés: «Hay tiempo para todo… tiempo para reír y tiempo para llorar».
En ese sentido, invitó a la feligresía y a toda la ciudadanía a reflexionar que “hoy nos toca un tiempo para llorar por lo ocurrido y por quienes la están pasando mal, pero también un tiempo para activarnos en la oración comunitaria”.
Si bien la respuesta material en los centros de acopio ha sido maravillosa gracias al gran corazón de los guayaneses, Monseñor insiste en que no podemos descuidar el espíritu y el apoyo mutuo en estos días de dolor que embarga a Venezuela.
