CRUZ NAVARRO: Guardián de la Troya y el Trompo en Upata.

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La Semana Santa en la capital del municipio Piar no solo es un tiempo de recogimiento espiritual y de procesiones solemnes; es también el escenario donde resucitan las tradiciones lúdicas que definen la identidad del pueblo upatense. En este crisol de fervor y costumbre, el nombre de Cruz Navarro resalta con luz propia, consolidándose como el auténtico custodio de una manifestación que se niega a desaparecer: la tradicional troya de trompos.

​Llevar una tradición de manera ininterrumpida durante 37 años no es una tarea menor. Es un acto de resistencia cultural, un pacto de amor con las raíces y una transferencia generacional de saberes que Cruz Navarro ha liderado con orgullo y devoción en el estado Bolívar.

​El Trompo y la Troya: Geometría, Destreza y Calle

​Para entender la magnitud de la labor de Navarro, es necesario adentrarse en la mística de este juego que, en Upata, alcanza ribetes de ceremonia colectiva durante la Semana Mayor.

​El Baile: El trompo no simplemente se lanza. Se «baila» y se acaricia con el «mecate» o cordel. La destreza del jugador radica en la fuerza, la precisión y el efecto que se le imprime a la cuerda para que la madera gire con un zumbido característico que los conocedores llaman «el canto del trompo».

​La verdadera magia de la troya upatense radica en su dinamismo itinerante. No es un juego estático de plaza; se va llevando por las calles de Upata. La muchachada y los adultos mayores se unen en una comparsa espontánea donde el sonido de la madera chocando contra el pavimento y el grito de júbilo de los competidores van marcando el compás de la tarde. El juego avanza, cuadra por cuadra, contagiando de nostalgia y alegría a los vecinos que salen a las puertas de sus casas para rememorar sus propias infancias.

​Son 37 Años de Pura Pasión Cultural, donde

​Cruz Navarro ha sido el motor que ha mantenido encendido este engranaje cultural. En casi cuatro décadas de trayectoria, ha logrado:

​Evitar el Olvido: En una era dominada por las pantallas y el entretenimiento digital, Navarro ha logrado que los jóvenes de Upata levanten la mirada y se interesen por la física y la destreza de un juguete de madera.

​Hablar de Cruz Navarro es hablar de la Upata profunda, de esa ciudad de calles ricas en historias y de hombres y mujeres que defienden su idiosincrasia con uñas y dientes. Su perseverancia lo convierte en un pilar fundamental de las festividades de la Semana Mayor en el municipio.

​La troya de trompos, bajo su guía, deja de ser un simple pasatiempo para convertirse en un ritual de primavera, un ciclo que se repite año tras año para recordarnos de dónde venimos y quiénes somos. / Por licenciado Edgar Carvajal.

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