Noche de unidad, paz y rompimiento de cadenas se vivió en el municipio Piar

Prensa Gobernación de Bolívar
Desde el estadio Simón Chávez del municipio Piar, se realizó una noche de unidad, paz y rompimiento de cadenas; creyendo en un Dios Vivo, quien actúa al escuchar el llamado de su pueblo.
La gobernadora Yulisbeth García y la alcaldesa Ornella Arbeláez, recibieron
al evangelista, Elvin Ariel Marmolejos Polancos, de República Dominicana, quien compartió la palabra de Dios, llevando un mensaje de fe y esperanza para los venezolanos.
García aseguró que han transcurrido 29 días de lucha por la liberación del presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores, “el pueblo de Venezuela no ha cesado de orar por el regreso de nuestros líderes”, enfatizó.




“No hay política, sin Dios”
“No hay política si no estamos con Dios, con el Padre, es por eso que desde el municipio Piar, clamamos por nuestra Venezuela, por la liberación del presidente Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores. También pedimos fuerza y sabiduría para nuestra presidenta encargada, Delcy Rodríguez”, refirió García.
Por su parte, la alcaldesa Ornella Arbeláez, hizo hincapié en la oración y el poder que tiene para lograr grandes cambios y hacer mover la mano de Dios, de acuerdo a su voluntad. “No podemos dejar de orar por nuestro país, que los cielos se abran y derramen bendiciones en cada hogar y en cada rincón”, expresó.
Evangelista Elvin Marmolejos
Desde República Dominicana, el evangelista, Elvin Ariel Marmolejos, a través de la prédica de la palabra, aseveró que la conexión debe estar basada directamente con Dios; en mente, alma, cuerpo y espíritu.
“Porque no se pueden romper cadenas, sin antes romper las mentales, todo tu cuerpo se mueve por lo que opera en tu mente, y si no está alineada al Padre, es imposible que puedas transcender tanto en el mundo espiritual como físico-natural”, enfatizó el evangelista.
En el encuentro cristiano se hicieron presentes autoridades gubernamentales, además de la Confraternidad de Pastores, adoradores y danzarinas, reflejando la unidad del pueblo de Dios.
