Apagones constantes y prolongados impactan la vida cotidiana de los venezolanos, afectando su salud mental y económica a pesar de las promesas de inversión

Constantemente, los apagones prolongados impactan la vida de los venezolanos, afectando su salud mental y su situación económica. A pesar de las promesas de inversión, la realidad sigue siendo difícil.
Familias como la de Elianne Flores enfrentan el sofocante calor marabino durmiendo en la entrada de sus casas, buscando un poco de aire fresco. Su esposo, quien atraviesa un complicado estado de salud tras un accidente cerebrovascular y necesita refrigerar insulina, se ve obligado a utilizar un ventilador recargable para mitigar el calor.
En el sector Santa Clara, por ejemplo, el racionamiento debería ser de unas seis horas, pero el transformador local ha colapsado, dejando sin electricidad a la vivienda de Flores. Como resultado, se han visto forzados a conectar una nevera a la casa de una vecina y a transportar agua en baldes para el aseo diario. Según la firma Consultores 21, el 99% de los hogares en Zulia experimentan cortes de luz diariamente; además, el problema afecta al 98% de Los Andes y al 82% de Caracas.
La crisis energética ha ido en aumento desde febrero, justo después de la detención de Maduro, a pesar de los anuncios de posibles alianzas con General Electric Vernova y negociaciones con Siemens. Mientras el gobierno, encabezado por Delcy Rodríguez, atribuye los cortes a sanciones externas y presuntos sabotajes de mafias, la oposición y expertos en el área argumentan que la causa del colapso radica en la corrupción y la falta de mantenimiento sostenida a lo largo del tiempo.
La situación continúa generando descontento y sufrimiento en la población, que vive el día a día lidiando con los efectos de un sistema eléctrico en crisis.
DCN/Agencias
