Voluntarios transforman un restaurante en La Guaira para atender a mascotas afectadas por los terremotos

Una reconocida sede de McDonald’s, ubicada cerca de los complejos residenciales dañados en Caraballeda, se ha transformado en un centro de operaciones de emergencia. Actualmente, el restaurante funciona como un punto clave para brindar asistencia a los animales de compañía que se han perdido o han resultado heridos debido a los terremotos recientes.
El contexto social en La Guaira ha propiciado la acción solidaria de diversos grupos de la comunidad. Así, el establecimiento se ha convertido en un refugio para el cuidado y la atención médica básica de los animales afectados por los sismos.
Informes de Telemundo y otros medios han confirmado los logros alcanzados por los grupos de voluntarios en la zona. Hasta el momento, se han rescatado a 140 mascotas y se han proporcionado tratamientos a unas 60 más, esfuerzo que ha sido apodado popularmente como el «Hospital McDonald’s» por los residentes del lugar.
Este establecimiento se adaptó un día después del desastre, ya que fue una de las pocas estructuras que mantuvo el suministro eléctrico y el aire acondicionado. Ángel Matute lideró la iniciativa, junto con un grupo de 70 veterinarios, estudiantes de medicina y civiles de Barquisimeto. Estos voluntarios, que inicialmente buscaban refugio de la lluvia, terminaron organizando puestos de primeros auxilios.
Las mesas de atención se instalaron para ofrecer apoyo tanto a personas como a perros y gatos heridos. El coordinador del sitio enfatizó la importancia de los animales, señalando: «Para nosotros, una mascota es otra vida humana».
En las jornadas diarias en el restaurante se observa cómo el trabajo de los voluntarios impacta positivamente en la salud mental de quienes vivieron el desastre. Un caso que destaca es el de Gabriela Alves, de 36 años, quien encontró a su perro Buddy tras ocho días de búsqueda. Gabriela acudía al lugar adaptado a diario para dejar descripciones de su mascota.
Finalmente, logró localizar a Buddy al escuchar su ladrido entre los escombros de su casa, donde notó su oreja asomando por una grieta. La extracción del perro requirió la intervención de rescatistas que abrieron un orificio en la pared para sacarlo. El animal, cubierto de polvo pero con signos vitales estables, fue llevado al restaurante para un diagnóstico.
Mientras veía a su mascota recibir atención, Gabriela expresó: «Es un milagro. Perdimos todo lo material, pero estamos vivos». El equipo a cargo confirmó que continuarán las labores de búsqueda y reencuentro de mascotas en la costa central, complementando así los esfuerzos institucionales de rescate en Venezuela.
DCN/Agencias
