Sintraenseñanza y Sumaheres exigen un ajuste salarial real

*** Se unen a la exigencia nacional de un ajuste salarial que dignifique la labor docente en correspondencia con la realidad inflacionaria del país buscando una compensación equilibrada que permita al maestro vivir con decoro.
Nota de prensa
Las profesoras Dorka Arias, secretaria General de Sintraenseñanza, y Camelia Guerrero, presidenta de Sumaheres, denunciaron la precariedad extrema que atraviesa el magisterio venezolano y rechazaron las recientes políticas de “depuración” que ignora la crisis humanitaria del sector.
Las representantes gremiales expresaron que las necesidades actuales del trabajador son apremiantes no solo por una cuestión de supervivencia, sino como una demostración de sus fuerzas y derechos.
En este sentido, se unen a la exigencia nacional de un ajuste salarial que dignifique la labor docente en correspondencia con la realidad inflacionaria del país buscando una compensación equilibrada que permita al maestro vivir con decoro.
Cambio del modelo económico
A su vez, manifestaron que requieren un cambio sustantivo en el modelo económico y social, alegando que esto solo es posible si los trabajadores lo conciben y lo imponen a través de la lucha asociada a la conquista salarial.
Advirtieron que, además, en el sector educativo cualquier incremento debe ser visto como una inversión estratégica y no como un gasto, ya que el docente es el encargado de formar a la sociedad.
“Considerar el aumento salarial como un “gasto” es un error de cálculo histórico; es, en realidad la inversión más rentable para cualquier nación que desee salir de la pobreza. No se puede hablar de excelencia cuando el ejecutor de esa excelencia (el maestro) está en un estado de vulnerabilidad extrema, preocupado por la nevera vacía y el hambre de sus propios hijos. Esta preocupación económica es un ruido constante que anula la creatividad”, dijeron.
A juicio de las educadoras, lo que consideran el caos actual del sector educativo no es una casualidad, sino la consecuencia directa de haber despojado al salario de su valor real.
“Es una realidad ineludible y matemáticamente asfixiante, es una radiografía de la erosión del trabajo en Venezuela. El hecho de que el salario mínimo base se mantenga en 130 bolívares y el costo de la vida se mida en una moneda que no deja de devaluarse es el núcleo del colapso del sector público”, sostuvieron.
Asimismo, señalaron que el modelo actual ha sustituido el salario real por un esquema de bonos que aunque alivia el día a día destruyen el futuro del trabajador, puesto que al no tener carácter salarial no impactan en vacaciones, aguinaldos, ni menos en las prestaciones sociales.
“El docente que se dedicó 25 o 30 años de su vida a las aulas se retira hoy con una liquidación que no alcanza para cubrir una semana de alimentación básica es una condena a la indigencia post laboral”, fustigaron.
Aseveraron que estas condiciones resuenan en cada docente; por un lado la supervivencia y dignidad y por otro, una visión fiscalista del Estado.
Sin educación no hay futuro económico
Para las representantes de Sintraenseñanza y Sumaheres “sin educación no hay futuro económico” ya que el docente es el arquitecto de la mano de obra del país.
Con los salarios actuales, precisaron que la docencia se ha convertido en una labor de mártires lo que ahuyenta a las nuevas generaciones de poder ser atendidos por brillantes académicos.
Indicaron que el argumento del Ministerio del Poder Popular para la Educación sobre aquellos que cobran sin trabajar ignora las causas estructurales del abandono: entre ellos mencionan la diáspora y el abandono forzado, el “emprendimiento” o también llamado “resuelve” como mecanismo de defensa.
Las gremialitas indicaron que el ninisterio incurre en una omisión que genera más caos.
“La paz escolar no se logra depurando nóminas, se logra dignificando la vida de quienes son el pilar de la formación en los centros educativos. Si el estado espera que el docente cumpla con su rol, el Estado debe cumplir con el suyo. Es cruel el escenario del maestro. Su pasión es lo único que mantiene en pie el Sistema Educativo Venezolano actual, pero la pasión no paga facturas ni calza pies. La lucha asociada a la conquista salarial que mencionan las profesoras no es solo una pelea por dinero, es una lucha por la existencia misma de la profesión docente”.
“No es un capricho gremial”
Insistieron que la exigencia de un ajuste “no es un capricho gremial”, es una emergencia nacional.
Señalaron que la paz social y el retorno a la “excelencia educativa” pasan obligatoriamente por la recuperación del valor del trabajo.
“Sin un salario digno, la educación seguirá siendo un voluntariado heroico pero insostenible en el tiempo”, expresaron
Finalmente, las profesoras hacen un llamado urgente a las autoridades para que dejen de ignorar esta situación que padece el docente.
“La excelencia educativa no es un eslogan de oficina ni un resultado de depuraciones de nómina; es el fruto de un docente respetado, bien alimentado y dignificado. La lucha por un ajuste salarial anclado a la realidad inflacionaria no es negociable, pues de ello depende que la escuela siga siendo el motor de desarrollo del país y no el reflejo de su decadencia. Sin salario justo, no hay educación posible; y sin educación, el destino de la nación está en riesgo”, concluyeron.
